Aleras Uy

Joaquina Gregorio, una vida llena de pruebas

Luego de una semana de arreglos previos, un martes por la tarde nos juntamos con Joaquina para charlar sobre su vida, desde su infancia en Young hasta su momento actual en Hebraica Macabi. En una entrevista que fue un subibaja de emociones.


Joaquina Gregorio Santos nació en la ciudad de Young – Río Negro, el 28 de julio del 2001. Sus padres, Fernando y Virginia, son dos comerciantes y luchadores de la vida que siempre apoyaron a Joaquina en todo lo que se propuso. También tiene una hermana, Constanza, quien es 5 años menor que ella.

Su infancia

Desde el embarazo de su madre, a Joaquina la vida le fue poniendo pruebas, algunas más difíciles que otras. Cuando en el calendario marcaba que el embarazo estaba en 6 meses, a Virginia le tuvieron que hacer cesárea porque se había complicado, fue así como su hija, Joaquina, nació prematura de 6 meses y pesando solamente 1,3 kg. Luego de 2 meses de incubadora pudo finalmente ir a su hogar junto a sus padres.

Joaquina recién nacido junto a su madre Virginia.

Su niñez fue muy sana, le gustaba jugar afuera, treparse a árboles y jugar en la calle, “no me acuerdo demasiado haber jugado mucho con muñecas. Tengo primos más grandes y chicos y disfrutaba mucho con ellos, también con mis abuelos”.

En su niñez fue al jardín de infantes, luego, con 5 años pasó a un colegio católico, hizo desde 5 años inicial hasta tercero de liceo, siempre en horario completo de 8 a 16 horas. Sus padres le inculcaron que además del colegio también debía hacer inglés particular y deporte, “desde 6to de escuela ya hacía inglés particular en el ANGLO, sumado al inglés del colegio y también hacía deportes. Llegué a jugar al fútbol, pero no me gustaba demasiado”.

A conocer Italia

El fútbol no era su deporte, en cambio, el basquetbol sí. Su corta edad no era impedimento para que, estando en 5to de escuela, viaje semana a semana a entrenar y jugar en la ciudad de Paysandú, mas precisamente al equipo de Wanderers (Wanderers Football Club Paysandú). Además, entrenaba en una escuelita en Young “Yo entrenaba en Young con Cesar Pirez en la escuelita del Club Social y Deportivo Young”.

Jugando en Centro Allavena, tenía 11 años.

Producto de su corta edad, Joaquina no pensaba en el futuro, mucho menos en dedicarse al básquetbol, hasta que, un viaje cambió por completo su actitud frente a la naranja. “A los 12 años salió un viaje a Italia a un Campus de entrenamiento, viajé sola con él (Cesar Pirez) y fueron 2 semanas, es una academia donde van jugadoras de todo el mundo”.

Dejar ir a un hijo de viaje solo a los 12 años y a otro país no es algo fácil de decidir, mucho menos si nena y viaja sola con un entrenador. Por eso en su casa fueron varios los días que esto fue tema de conversación, “en mi casa mi madre fue quien más le costó decir que si al viaje porque irse sola con un entrenador hombre no era fácil, pero como todas las cosas siempre me dieron para adelante, me apoyaron desde el principio. Siempre pensando en que es deporte, que es algo sano. No recuerdo charlas puntuales, pero si me acuerdo de que todo lo que escuchaba de ellos era positivo, siempre buena energía”.

Entre Malvín y Cordón

Luego del viaje a Italia su cabeza cambió, vio en el básquet su profesión y comenzó a entrenar cada vez más duro. “Cesar me llevó a Wanderers, pero también a Malvín. A mi me gustaba mucho el enano Martínez y quería conocer el club. Llegué a jugar amistosos, a viajar a Argentina a unos encuentros con Malvín. Tenía entre 12 y 13 años, fue posterior al viaje a Italia. En Malvín estaba Sofia Berghdal, Sabina (Bello) y demás. Decidí ir a Cordón a jugar porque estaba Cesar como entrenador”.

Su pasaje en Cordón fue muy grato, pero también un gran sacrificio, “Yo entrenaba en Wanderers y me daban la posibilidad de solo entrenar ahí porque jugaba los fines de semana en Montevideo en Cordón. Mis padres hicieron un sacrificio muy grande para que yo pueda viajar todos los fines de semana a Montevideo y viajar entre semana a Paysandú”.

Joaquina jugando un amistoso con Cordón con equipo de Uruguay prestado.

“Hoy lo pienso y fueron 2 años que fueron un sacrifico enorme que hoy no se si lo podríamos hacer, yo no era tan consciente pero hoy lo miro y si, ¡que salado!”.

En Cordón debutó en el torneo, con 13 años ya jugaba en mayores en Cordón, pero llegó un momento en que se complicó para poder seguir viniendo a Montevideo todos los fines de semana, “también físicamente porque el liceo empezaba a requerir mas horas de estudio, ahí es cuando me fui a Allavena” (Centro Allavena) equipo de Paysandú.

Con Cesar, siempre Cesar

En Allavena tuvo como técnico a Gino Alderete (Actual DT y DT campeón con Defensor Sporting en la última LFB). “Yo entrenaba con el masculino A y jugaba con los B, ahí estuve 2 años y fue cuando Cesar me vuelve a invitar a un encuentro en el Uruguayan American School”.

El Uruguayan American School es una escuela internacional privada estadounidense que, en nuestro país, tiene sede en el barrio Carrasco. Allí se organizan torneos amistosos, donde, en esa oportunidad, Joaquina tuvo un encuentro especial, “ahí conocí a Jeff Granger, y se me acerca y me dice “toma mi tarjeta, si quieres ven a estudiar a este colegio y luego viajas a Estados Unidos a jugar” Yo quedé re sorprendida”.

“Yo sabía quién era porque Cesar en el viaje me fue contando, pero eso me sorprendió mucho. Ahí fue cuando se me despertó otra luz y dije que quería venir a vivir y jugar en Montevideo. Estaba por ser categoría cadetes y no podía seguir jugando con el masculino”.

Joaquina jugando en su breve pasaje con Malvín.

Luego del viaje, Joaquina llegó con un pedido especial a su casa, era domingo por la noche cuando, en su casa le dijo a sus padres “Papá, Mamá, me quiero ir a vivir a Montevideo”. La reacción de sus padres fue claramente de sorpresa, pero no se imaginaban que el pedido de su hija fuera con tanta seguridad.

“Su reacción fue tipo, Joaqui que estás diciendo, mañana es lunes, hay que ir a colegio. Yo tenía 14 años. Ellos empezaron a entender luego de ese día que era mi último año jugando con varones, y que en el femenino no podía tener mucho más crecimiento porque casi no había competencia. Se me cortaba el básquet”.

La selección y un amistoso especial

En 2016 le llegó el llamado para integrar la preselección u15, “Gino fue quien me avisó, empecé los entrenamientos con el Gallego Álvarez, fui la última jugadora desafectada y me pegó fuerte, nunca dejé de entrenar, pero si tuve varios días donde me dolió, era chica también. Sabía que tenía que seguir entrenando, tenía a Gino que me hablaba todos los días y la verdad que con él tuve muy buena relación, la mantengo en la cancha. A veces se me pone la piel de gallina con todo lo que vivimos en Allavena que la verdad fue un montón”.

A pesar de ya haber decidido que quería venir a Montevideo a vivir y jugar, sus padres no se pusieron a buscar como hacer para que ella venga a Montevideo, fue así hasta que un amistoso cambió todo.

“Con Allavena jugamos un amistoso contra Goes, ahí apareció Vico (Victoria) Pereyra. Ella fue la que me dijo “vamos a Montevideo, conseguimos un colegio y venís a jugar a Goes”.

Joaquina en la Uruguayan American School.

“Ella fue la que me abrió las puertas desde el principio, hasta de su casa. Vine enero y febrero a su casa, me quedaba allí, era verano e hice la pretemporada ahí en Goes. En esa pretemporada jugué en mayores y en u18 mientras que mis padres buscaban colegio y lugar donde yo pudiera vivir.

En lo de Vico la idea era ir dos semanas, pero llegaba el finde y ella y Javi (su pareja) me decían, dale, quédate otra. Y así fueron pasando las semanas. Eran fines de febrero y yo todavía no tenía colegio, yo iba algún fin de semana a ver a mis viejos, pero yo ya estaba decidida, quería vivir en Montevideo porque además me gustaba Montevideo”.

Luego de 2 meses de intensa búsqueda, sus padres consiguieron que vaya al Colegio Santa Luisa de Marillac donde hizo bachillerato (4to, 5to y 6to de liceo). Pero faltaba el lugar para vivir, un apartamento no era una opción por su corta edad, fue así como “con mucho esfuerzo entre en la Residencia Universitaria Del Mar. Fue una excepción que hicieron conmigo, tenía 15 años y solo entran universitarias. Hace ya 5 años que vivo ahí. Tenes las 4 comidas, lugar para estudiar, etc. Es muy lindo”.

“Cuando conocí la residencia mi primera reacción fue “el sueño del pibe”. El día que Vico me llevó a la residencia con los bolsos y demás fue todo muy rápido, porque yo al otro día tenía que ir a entrenar a Goes sola, tomarme un ómnibus en Montevideo que de hecho me lo tomé al revés. A la semana empezaba el liceo, eran demasiadas cosas. En la residencia estaba muy contenida, creo que por ser la más chica estaba muy cuidada también, hoy después de 5 años recién tengo la edad que tenían ellas”.

La prueba más difícil

La vida le siguió poniendo pruebas, pero, esta vez, fue un golpe durísimo. “Yo estaba muy enfocada en el estudio y en el básquet, era muy importante para mi y para mis padres que ese primer año me fuera bien, también para la residencia, tenían una menor en la casa. En Goes yo estaba muy metida en mi categoría (u18), Luis Pierri era mi entrenador. Venir a Montevideo era pura y exclusivamente por el básquetbol, era mi sueño”.

“En Setiembre de ese año, el primero mío en Montevideo, fui a ver a mis padres porque la liga ya estaba terminando. Estaba con mi hermana charlando y me dice “Joaqui, tenes un huevo en el hombro”, pensé que podía ser un golpe, le dije a mi madre y me puse hielo. Mi madre me dijo que si al otro día no bajaba íbamos al médico. De mientras yo le pase fotos al padre de Vico que sabe mucho de fisioterapia y kinesiología. Y me dijo “andá al médico” (ya lo intuía).

Al otro día fuimos al médico, me hicieron sangre, orina y varios estudios y estaban todos bien. Nos fuimos a Paysandú para hacer una tomografía y a mi ya me empezaron a comer los nervios. En la tomografía salía que tenía los ganglios inflamados en la axila, en el tórax y en el cuello, y no se sabía aún si era benigno o maligno. El médico salió a hablar con mis padres y les dijo “Tiene ganglios linfáticos inflamados” y yo escuché y me puse a buscar en Google. Ahí me saltó enseguida lo que era, con nombre y apellido, yo quería saber que si era eso me lo dijeran ya pero tampoco lo sabíamos nosotros. Me operaron, me sacaron una muestra para la biopsia que demoraba 15 días”.

Pero en Montevideo la vida seguía, el colegio no paraba, “Yo me vine a Montevideo porque tenía que seguir el estudio, pero no podía entrenar por el corte. El día que podía volver a entrenar entré a Goes y me suena el celular, era mi padre. “Joaqui, te saqué pasajes, venite para Young que mañana tenés consulta con un Oncólogo”. En ese momento me decías Oncólogo y yo no sabía que era. Fui a la residencia y ya sabían, me miraban como raro. Yo recién había cumplido los 16 años cuando pasó todo eso.

Yo llamé al médico porque es amigo de papá y le dije, decime por favor que quiero saber que es. Llegué a la consulta y fue clarito, es esto, tenés que hacer quimioterapia durante 7 meses y ahí literalmente exploté”.

El tratamiento se lo hizo en Montevideo, llegó a la Fundación Pérez Scremini por medio de su primo, quien había tenido que hacer un tratamiento debido a cáncer y fue quien le gestionó el contacto. “Yo seguí viviendo en Montevideo, cada 15 días me hacían quimio y me dejaba sin fuerzas para nada. Las primeras era como un dolor estomacal, pero después iba aumentando”.

Los cambios que sufre el cuerpo a raíz del tratamiento son difíciles de sobrellevar, “yo estaba negada al principio, con el tiempo se me empezó a caer el pelo y no, no quería ver eso, me rapé. En esos momentos solo me quería sentir bien, mis padres hacían todo para que yo me sintiera bien. Hoy capaz que no lo haría (raparme) pero en ese momento es lo que sentía”.

En la residencia se comportaron de muy buena manera, cuenta que a su madre le dieron la oportunidad de quedarse en la residencia los días que yo estaba mal. “Pobre mamá a veces me la agarraba con ella porque yo me sentía muy mal, pero al mismo tiempo hicimos una relación que capaz que de chica yo no la tenía.

Yo le preguntaba ¿Por qué mamá? Me alimento bien, hago deporte, estoy feliz acá, estudio, todo venía bien. Mamá era super optimista, me decía “Dios lo quiso y hay que afrontarlo”. Fueron meses que fueron duros, me cambió la vida.

Antes de eso estaba muy concentrada en mí, en que me salieras bien las cosas que hacía, estaba preocupada para que todo saliera bien, pero eso cambió, me imagino “viste cuando entras a Google Maps y ves todo el mundo, es tipo así, la mente empieza a ver el bosque y no solo el árbol”.

Fue una pausa, había algo que estaba mal y había que cambiarlo, pero lo entendí con el tiempo”.

7 meses duró el tratamiento, fueron exactamente 15 sesiones de quimioterapia las que atravesó Joaquina hasta que el Médico le dio el visto bueno. “El primero de marzo fue que me hicieron mi última quimio, me acuerdo de que estaba con Vico, me acompaño mucho. Ese último estudio ambas nos pusimos a llorar muchísimo, era muy fuerte que fuera la última. Hoy a pesar de que no compartimos la misma camiseta yo valoro muchísimo todo lo que hizo Vico por mí.

Es alguien que yo valoro un montón, es obvio que la vida nos va a separar como todo, pero ella estuvo siempre, desde mis inicios”.

La vuelta al básquet

Luego de culminar con el tratamiento Joaquina pudo volver a jugar al básquetbol, pero no volvió a Goes, fue a Hebraica Macabi. “Yo insistía mucho en poder volver a jugar al básquetbol, yo le pedía al médico saber cuando iba a volver. A las dos semanas de haber terminado la última quimio Ney Castillo me dijo que podía volver de a poco, progresivamente. Yo no podía ni correr, aparte tenía que cuidarme por cualquier gripe que me pudiera agarrar porque se atrasaba todo. Tenía un port-a-cath que es por donde me pasaban la medicación.

Volví a entrenar, pero en Macabi, que fue cuando Vico se fue para ahí, también estaba Luis (Pierri). Cuando volví literalmente me caía corriendo, perdía el equilibrio, mi mente iba más rápido que mi cuerpo, había adelgazado mucho. Pero, así como me pasó todo eso, me pasó que al mes estaba jugando. Es increíble como el cuerpo se adapta.

En un partido contra Malvín u19 yo le conté a Sofi (Bergdahl) que me había curado y ella se emocionó mucho, yo en esa época iba mucho a la casa de Sabina y Sofi vivía ahí con ella. Ese día fue muy especial”. Ahora sigue con controles, una vez por año.

La Fe en Dios

Joaquina es una mujer de fe, su vida está por y para Dios, “con todo eso apareció la fe en mi vida, me ayuda a reconvertirme y tener a Dios a mi lado. Para mi es un padrazo que puedo tener a mi lado las 24 horas del día, es donde me apoyo. Luego de la enfermedad yo me aferre mucho a la fe.

No es un tema que se hable en el grupo, no es algo que me de vergüenza, intento predicarlo desde el ejemplo. Con Sofi he hablado mucho y con Luis también. La verdad que Luis en todo sentido me ha hecho ver muchas cosas y me ha apoyado mucho. Me gustaría que sea un tema que se hable más, pero yo no lo fuerzo. Hay chicas que me preguntan y lo hemos hablado, pero porque a ellas les da esa inquietud y es bueno que les pase.

Intento siempre ser discreta, influir desde el ejemplo, hacer las cosas bien hasta el final, ser puntual, son detalles pero que me gusta hacerlas”.

Fundación Pérez Scremini

La Pérez Scremini fue fundamental para la cura de su enfermedad, pero entrar allí no era fácil para ella “yo entraba y me daba nauseas, el olor no me gustaba, con el tiempo cada vez que iba era espantoso, era pasar el mal momento que había pasado 15 días antes, fueron 7 largos meses.

Al principio cuando ya estaba todo bien no me gustaba ir a los controles, porque no me hace sentir bien el lugar, pero después el miedo se te va yendo, van saliendo bien las cosas y los médicos me explicaron que hay muy pocas probabilidades de que vuelva. Hoy entro diferente a los controles, ya no me da nauseas. En la Pérez yo veía que había gente que hacía voluntariado y yo quería ayudar también pero no quería volver a ver todo lo que yo viví, ahí fui dándome cuenta de lo que yo quería hacer en mi futuro profesional”.

Joaquina está estudiando para ser fisioterapeuta, está cursando el segundo de cuatro años de la carrera.

A trabajar en Macabi

Joaquina es profe de la escuelita de Hebraica Macabi, “Vico me dijo si quería darle una mano con los chiquitos, ella viajaba cada tanto a Sudamericanos y otros torneos entonces yo me quedaba con ellos. Este año Vico se va de Macabi y Luis tuvo que ver desde como reestructurar mayores a como conseguir para formar u19 y u16. Yo le dije a Luis que podía darle una mano con los chiquitos y él lo planteo al club y el club me dio la confianza”.

Su sueño

Su primer sueño con el básquetbol fue venir a vivir y jugar a Montevideo y lo logró, pero también sueña en grande uno de los objetivos que tengo es poder salir al exterior, cuanto antes poder tener la experiencia de seguir estudiando y jugando. Es el próximo paso que tengo en mente, hacerlo más profesional. En un momento sentí que se estaba demorando, pero ahora no, estoy disfrutando mucho la liga, recién tengo 20 años y creo que eso va a pasar cuanto tenga que pasar”.

Hebraica Macabi, un equipo completo

La partida de Victoria le abrió la puerta a ser más influyente en el juego de Hebraica, “cambió mi rol en la cancha, desde que Vico se fue sabía que todas nos íbamos a tener que adaptar, ella cumplía un rol muy importante y todos sabíamos que desde el cuerpo técnico hasta nosotras nos íbamos a tener que adaptar. Luis desde un principio me dio todo para que pudiera seguir con el proyecto, lo asumí con total naturalidad y esa unión que hay es muy positiva.

Con Luis a veces me dan ganas de decirle, ¡dale! Conmigo yo lo siento muy pacífico, a veces me dan ganas de decirle que me diga las cosas, me pondré a llorar, pero no, conmigo es muy pacífico. Nos conocemos muy bien, si no estoy tomando buenas decisiones me habla en el momento y me hace cambiar el chip. Este año puede ser que esté un poco más intenso, pero creo que nos hace muy bien a todas”.

La llegada de Natasha Dolisnky le dio a Macabi buenos resultados, “Yo le digo siempre que es muy bueno que haya venido, ella es muy mansa, nunca hace conventillo y siempre hace todo para mejorar. Juega como quiere, hace jugar y te apoya muchísimo. Ella y su juego al equipo le ha hecho muy bien”.

Martina Mariño es otra jugadora que, entrando desde el banco, le da diferentes soluciones a Hebraica,  “Martina viene jugando muy bien y creciendo mucho, ella nos da mucha verticalidad cuando por momentos no podemos atacar el aro y conseguir sacar faltas para aprovechar los libres”.

Joaquina Gregorio

¿Quién soy?

Para culminar una charla que duró casi dos horas mientras picábamos unos nachos que nos brindó South Philly, le pedí a Joaquina que se describa, “Me identifico por siempre proponerme cosas, no esperar en el sofá a que pasen, me gusta conocer gente nueva, que se me abran puertas, ver oportunidades y que la vida me sorprenda. Creo que cuando uno pone todo de sí a la larga se te termina abriendo la puerta que menos te esperabas, pero la mejor de todas”.


Así culminó la charla con Joaquina Gregorio, una charla que espero que les haya gustado leer. Me gustaría agradecer a los amigos de South Philly quienes nos brindaron un cálido espacio para charlar y además nos agasajaron con nachos y exquisitas salsas para hacer aún más agradable la tarde y a Aylen Da Silva por plasmar en fotografías esa mágica charla.

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8 comentarios sobre «Joaquina Gregorio, una vida llena de pruebas»

  1. Muy buena nota. Felicitaciones y Joaqui una guerrera con todas las letras, muy buena persona y una gran jugadora. Una crack tiene todo para ser una grande. Un placer de tenerla acá en Hebraica y Macabi y poder compartir cada finde semana en los partidos. Saludos a todos

  2. Me encanto la nota. Un ejemplo para todos. Que importante el apoyo de la familia. Aprendimos a quererla mucho a través de su amistad con nuestra hija. Te deseamos toda la suerte y que se cumplan todos tus deseos.

  3. Joaquina
    sigo como hincha de.Macabi, al femenino tambien, ya que somos fanáticos del basket, mi hijo jugo formativas hasta el 2019, ahora vivimos en Israel. Me encanto la nota, ojalá muchos adolescentes tengan las agallas para salir adelante cómo saliste vos, no solo por la enfermedad sino por tener que haber dejado el hogar familiar desde tan chica. Realmente te felicito y agrego un saludo también a tus padres por el apoyo que te han dado desde tus comienzos, apoyo que a veces muchos chicos no los tienen y se les truncan los sueños.
    Te felicito, te deseo lo mejor y espero que este año puedan coronarse campeonas.

  4. Orgullosa de Joaquina.Descubriéndola, encuentro a una pariente lejana, que deja muy alta la vara en sus jóvenes 20 años.El Señor continúe bendiciéndola…

  5. Precioso testimonio!!
    Y muy profesional la entrevista por parte de Sergio.
    Mis mejores deseos para Joaquina, demostró ser muy valiente y entender que es hija de Dios…y frente a las pruebas y cruces. DIOS SABE MAS!! 🙏🏻🙏🏻💪

  6. Joaqui un ser de luz desde pequeña, nos ha enseñado que en la vida todo se puede. Con su dulzura, timidez, calidez pero por sobre todo con su tenacidad nos ha mostrado un camino de resiliencia y vocación. Dios, la familia y el deporte son sus pilares fundamentales para ser ese ser especial que es. Te queremos mucho Joaqui, “los canarios”

  7. Una guerrera con todas las letras tuve la oportunidad de compartir con ella y su familia hermosos buenos y no tan buenos momentos que se lograron vencer gracias a su voluntad espíritu y fe. Una gran nota felicidades 👏. Ejemplo de lucha.

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